jueves 21 de enero de 2010

Encuentros

El martillo cayó en el hueco donde debería haber estado mi cabeza, aún no sé cómo logré rodar a tiempo, pero eso me salvó la vida. Con el brazo del escudo entumecido y todavía algo aturdido me levanté. El semiorco miraba hacia mí con desdén y sacando el martillo del agujero que hizo en el suelo me atacó de abajo arriba, aprovechando el impulso de sacar el martillo del suelo. Lo desvié hacia la derecha con la espada dejando su flanco al descubierto.

Hundí mi espada en su costado abriéndome paso entre sus costillas, hacia el corazón. El semiorco, conocedor de mis intenciones, al sentir la espada descargó su codo en mi cara con toda la fuerza que tenía. A poco me deja inconsciente, pero logré mantenerme a tono lo suficiente para terminar el trabajo. Saqué la espada del cuerpo del semiorco mientras él caía inerte en el suelo, limpié la espada y la guardé.

La pobre granjera sólo pudo darme las gracias y salió corriendo hacia su casa, yo me acerqué a una roca, me senté y apoyé la cabeza en ella. La cara me dolía y sangraba por la nariz y la boca, el brazo, posiblemente fracturado, apenas podía moverlo. Invoqué el poder de Torm y me sané de mis heridas. Descansé un rato más contra la piedra y después me levanté dispuesto a partir.

Había anochecido cuando comencé a partir rumbo Assen, cuando noté otra presencia impía, ésta era una de las más oscuras que había notado, presumiblemente era un vampiro, ya que la oscuridad de éstos seres es fácilmente reconocible. Seguí caminando hacia mi destino y noté como la presencia me adelantaba, intentando emboscarme más adelante en el camino.

Cuando llegué a la altura del camino donde me estaba esperando aquella presencia, miré hacia donde estaba y saqué mi escudo y la espada. Con voz iracunda dije “Sal de ahí, maldito vampiro y lucha como tienes que luchar.” De entre las sombras apareció Selil, con una sonrisa en la boca, mirándome “Querido, no eres nada educado para ser un paladín”.

2 comentarios:

  1. gran historia y muy bien narrada enhorabuena y espero que la continues un saludo

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  2. Putos orcos y derivados de, qué plastas. Por lo menos siempre son carnaza útil en este tipo de historias. Un "malo" fácil.

    xD

    Y... ¿Selil es la mujercita en cuestión que transformó a nuestro pobre paladín?

    A ver si me paso por el otro blog y hay algo nuevo.

    ...

    ...

    Mierda, no recuero el nombre, n_nU

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