jueves 15 de octubre de 2009

Ángel de la noche

No llevaba demasiado tiempo en mi nuevo hogar cuando ocurrió el hecho que marcaría mi vida por completo y es que gracias al destino o por culpa de él ese día te cruzaste en mi vida mi ángel de la noche, lo recuerdo como si fuera ayer.

Estaba en el camino del comercio cerca de Assen cuando apareciste con Selil, llegaste y exigiste alimentarte del drow con el cual en ese momento me encontraba. Aunque era joven e inexperto mi valor pudo más que mi sentido común y me interpuse entre tú y tu presa y aunque el resultado del forcejeo estaba escrito antes incluso de comenzarlo, trate de resistirme con todas mis fuerzas.

Cuando sentí el roce de tus colmillos en mi cuello un enorme temor invadió mi cuerpo, bebiste mi sangre y con ella aunque en ese momento no lo sintiera también te llevaste mi corazón. En ese momento sabe Torm que hubiera acabado contigo si hubiese podido, pero no podía y aun sigo dando gracias por ello.

Recuerdo que tras la indefensión sufrida tras el mordisco comencé a entrenar más duro, con el solo objetivo de vengarme. Pero de alguna forma, no podía pensar en ti y odiarte, aquello me dolía incluso más que la impotencia que sentí cuando me mordiste. El mero hecho de recordar tu imagen creaba en mí una marea de sentimientos que no sabía interpretar.

El día que Earier vino a buscarme para ir a tu castillo porque estabas muriendo de sed, estuve a punto de no ir allí, pero algo me impulso a seguirle. Llegamos al castillo y nos recibió tu sirviente preocupado por tu estado. Nos condujo ante ti y en ese momento comprendí que era lo que me obligó a ir al castillo, te vi allí casi muerta por culpa de la sed y sacando fuerza de flaqueza queriéndome echar y no beber.

Fue en ese instante cuando supe que me había enamorado de ti, tu frágil cuerpo allí tendido me partía el corazón y haciendo uno de mis muchos alardes de falta de inteligencia saqué una daga y me hice un profundo corte en el pecho, del cual todavía conservo la cicatriz, te cogí entre mis brazos y acerqué tu cabeza a la herida obligándote a beber.

Tuvo que acudir un médico a atenderme por culpa del corte que me hice, me llevasteis a la única habitación apta para vivos en ese castillo y agarrando mi mano velaste por mí junto a la cama, preocupada. Recuerdo verte llorar lágrimas carmesí cuando abrí los ojos presa de la preocupación y sobretodo lo demás recuerdo como me besaste al ver que estaba bien, nuestro primer beso.

4 comentarios:

  1. Me encanta poder escuchar la historia desde dos puntos de vista distintos, es precisamente de lo que va mi blog, la misma historia contada desde diferentes perspectivas.

    Besos desde la oscuridad Paladín.

    ResponderSuprimir
  2. ¡Ay qué bonito, que me emociono! Tontorrón, poeta, que a mí no se me pueden hacer estas cosas que estoy sensible y lloro, y luego pasa lo que pasa.

    Y aunque no soy demasiado capaz de comprender cómo es que te enamoras de alguien que te pega un mordisco en el pescuezo, digo yo que oye, tú sabrás.

    Un besote! =)

    ResponderSuprimir
  3. Yo la verdad escribo lo que recuerdo, el tema es que con el tiempo que ha pasado desde los primeros hechos de la historia (como este) puede haber partes equivocadas, pero bueno siempre se pueden tomar unas licencias literarias jajajaja.

    Un abrazo!

    ResponderSuprimir
  4. oh.. que buen relato me encanta tiene un destello distinto...XD!

    ResponderSuprimir